
El Valor de los Trabajadores
MARIA LUISA ARREDONDO
Una de las razones por las que la mayoría de los trabajadores
en este país no vemos aún los efectos de la recuperación
económica
de la que tanto habla la Casa Blanca es porque el desempleo sigue por
las nubes debido a que las corporaciones se niegan a contratar personal.
Muchas de estas corporaciones están ya en condiciones de restituir
parte de la
fuerza laboral que despidieron cuando estalló la recesión
porque en los últimos
meses han registrado ganancias espectaculares.
Sin embargo, difícilmente lo harán. Y la razón,
como ustedes se imaginarán, es
muy sencilla: se han dado cuenta de que pueden producir lo que necesitan
con los pocos empleados que les quedan, aunque ello implique que los expriman
al máximo.
Con esta política la mayoría de las corporaciones no sólo
ha logrado incrementar
su productividad y elevar de manera exponencial sus ganancias en la Bolsa
de
Valores sino también mantener un clima de temor que les resulta
muy favorable.
Los empleados, aun cuando tengan que trabajar el doble y les hayan recortado
su sueldo, difícilmente se atreven a elevar la voz para quejarse
y mucho menos para pedir un aumento salarial. Por el contrario, se sienten
afortunados de contar con un empleo en estos tiempos en los que hay seis
trabajadores por cada puesto que se anuncia en el mercado laboral.
Quienes están a la caza de un empleo, a su vez, se encuentran
con la nada grata sorpresa no sólo de que hay una competencia
feroz sino de que los salarios y las prestaciones han descendido a niveles ínfimos,
incluso para los más capacitados.
Por otra parte, los pequeños negocios, que tradicionalmente son
los crean más
puestos de trabajo, tampoco pueden dar el paso de aumentar su nómina
de
empleados por la incertidumbre económica que prevalece en el país
y por los
altibajos en la confianza de los consumidores.
Aun cuando la administración Obama está consciente del
problema no se decide a inyectarle vigor a la economía con un
nuevo paquete de estímulo
por la
reticencia de los republicanos. éstos consideran que la intervención
del
gobierno debe limitarse a recortar más los impuestos bajo el argumento
de que lo prioritario es impedir que el deficit federal escale aún
más.
Esta situación es, en síntesis, la que mantiene el nivel
de desempleo en 9.5%,
uno de los más altos de la historia reciente, y la que pone en
serio riesgo el
futuro de millones de individuos que, aun sin estar desocupados, han
visto
disminuidos significativamente sus salarios mientras las ganancias corporativas
siguen su carrera alcista.
Un reciente estudio del professor Andrew Sum de Northeastern University
en
Boston indica que entre el último trimestre de 2008 y el primer
trimestre de
2010, las utilidades de las corporaciones fueron de 572 mil millones
de dólares.
En contraste, en ese mismo periodo, los salarios disminuyeron 122 mil
millones
de dólares.
Mientras estos desajustes no se corrijan y los politicos en Washington
le den
más importancia a las corporaciones que a los trabajadores, es
claro que la
economía nacional seguirá sin repuntar como debería
y el nivel de vida de
millones continuará en franco deterioro.
María Luisa Arredondo es
directora ejecutiva de Latinocalifornia.com
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