
Sorpresiva Visión Crítica del Che Guevara
Con las conmemoraciones del 40 aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara, han aparecido sorpresivas visiones críticas de la leyenda del guerrillero argentino, entre ellas la del diario español El País, reconocido como el más importante de habla española y de tendencia socialdemócrata.
En un editorial titulado Caudillo Guevara, el rotativo español señala que "en realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo".
Según el editorial "el hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios. Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al "hombre nuevo"".
El País cierra su editorial subrayando que "en las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos. Hasta el punto de que hoy ya sólo conmemoran la fecha de su ejecución en La Higuera los gobernantes que sojuzgan a los cubanos o los que invocan a Simón Bolívar en sus soflamas populistas".
Por su parte, en su columna Café Impresso, el director de Contacto Magazine, Jesús Hernández Cuéllar, sumariza el legado del Che de la siguiente manera: "su jefe y amigo, el dictador cubano Fidel Castro, es hoy día un moribundo anciano cuyo régimen comunista de 48 años de vida, es blanco de críticas de las principales organizaciones internacionales de derechos humanos y de gran parte de los gobiernos democráticos. El cubano promedio, a quién el Che "liberó del capitalismo", vive con menos de un dólar al día y una tonelada de silencio por miedo a ir a la cárcel. La ideología del Che, el marxismo-leninismo, sucumbió ante su propio fracaso hace casi dos décadas. La Unión Soviética, la gran potencia de los obreros y campesinos, dejó de existir como país sin que fuese necesario bombardearla ni invadirla. El modelo político más admirado por el guerrilero, el régimen comunista chino de Mao Zedong, sobrevive gracias a que implementó un dinámico esquema de economía capitalista, que le ha permitido ser el país que más rápidamente está eliminando la pobreza en el mundo".
Hernández Cuéllar concluye su columna indicando que "se le puede dar crédito (al Che Guevara) por haberse puesto del lado de los pobres, por supuesto, pero sus grandes ídolos Lenin, Stalin, Mao y Castro también lo hicieron y terminaron sometiendo a los suyos a horribles hambrunas y represiones políticas. Se le puede dar crédito por haber muerto por sus ideales, sí, pero muchos de los hombres que ejecutó, también murieron por los suyos".
Como punto final, destaca el autor que "a cuatro décadas de
su muerte (la de Guevara), su efigie aparece en tazas de café, camisetas
y otras mercaderías de ocasión, es decir, dentro del esquema
que tanto odió... la sociedad de consumo".
El Che Guevara fue ejecutado el 9 de octubre de 1967 por el sargento Mario
Terán, en un salón de clases de una escuela de la localidad boliviana de
La Higuera. Había sido capturado poco antes en la Quebrada del Yuro, donde
se rindió a efectivos del ejército de Bolivia, durante la dictadura del
general René Barrientos. Los asesores de la CIA en Bolivia, entre ellos el
cubano Félix Rodríguez, intentaron convencer a Barrientos de que era importante
trasladar al Che vivo al Canal de Panamá para interrogarlo, pero el dictador
ordenó la ejecución del guerrillero.
En el momento de rendirse, el propio militante comunista dijo a sus captores:
"Soy el Che Guevara y soy más útil vivo que muerto".
