

Cuba, 49 Años de Castrismo sin Luz al Final del Túnel
En apenas unos días, en Año Nuevo, el gobierno marxista-leninista de los hermanos Fidel y Raúl Castro cumplirá 49 años en el poder, en Cuba, mientras que cubanos y extranjeros se preguntan cuál será el futuro de la pequeña isla del Caribe cuando muera Fidel.
Precisamente cuando se celebraba el Día Mundial de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2007, 10 ciudadanas españolas militantes del partido Convergencia de Cantalunya (CDC) y otras cinco mujeres de Perú, Suecia y Bosnia, fueron detenidas en La Habana por haber participado un día antes en una manifestación de las Damas de Blanco, grupo compuesto por esposas, madres e hijas de prisioneros políticos y ganadoras del premio Andrei Sajarov de Derechos Humanos, que concede anualmente el Parlamento Europeo.
El mismo 10 de diciembre, opositores cubanos que participaban en una manifestación pacífica por la efemérides de los derechos humanos, fueron violentamente reprimidos por una turba civil, generalmente convocada por las fuerzas de seguridad y el Partido Comunista de Cuba. Varios disidentes, entre ellos el médico Darsi Ferrer, fueron brutalmente golpeados y posteriormente arrestados por la policía.
La mayor parte de los disidentes cubanos encarcelados en marzo y abril de 2003 permanecen en prisión, al igual que otros 400 prisioneros políticos, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CNDHRN) de Cuba, una organización independiente considerada hostil por el régimen cubano.
Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Pax Christi, Reporteros sin Fronteras y otras organizaciones gremiales y de derechos humanos de todo el mundo, han pedido al gobierno de los hermanos Castro que libere a los prisioneros cubanos, entre ellos periodistas y escritores.
La Habana afirma que los prisioneros son "agentes al servicio del imperialismo", y los mantiene en prisión.
Mientras esto ocurre, Fidel Castro languidece aparentemente víctima de una larga enfermedad que se dio a conocer a mediados en julio de 2006, cuando los asistentes del líder comunista informaron que éste sufría de una "crisis gastroinestinal con sangramiento sostenido", y que sus funciones gubernamentales las cumpliría el segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros y ministro de las Fuerzas Armadas, el general Raúl Castro.
Mucho se ha especulado desde entonces respecto a las alternativas del más joven de los Castro, de 76 años, en caso de que muera Fidel, de 81 años. Algunos expertos piensan que la mejor opción de Raúl es implementar algo parecido al modelo chino de gobierno comunista y economía capitalista, que ha permitido a China ser el país que más rápidamente está eliminando la pobreza en el mundo. Pero esta opción no satisface a la oposición interna ni a la exiliada, ni a los grupos de derechos humanos.
Otros creen que este es el momento oportuno para que Cuba se integre al mundo a través de una transición a la democracia con economía de mercado, que alivie las penurias de los 12 millones de cubanos que viven en la isla. La Habana culpa de las privaciones económicas al embargo comercial y financiero que Washington ha impuesto al régimen durante casi cinco décadas. El ex presidente norteamericano Jimmy Carter dijo en una visita a Cuba en 2002 que se oponía al embargo porque creaba "resentimiento entre los dos pueblos". Carter afirmó también que no creía que el embargo era el responsable de los problemas económicos de la isla porque "Cuba tiene relaciones comerciales con otros 180 países en los que puede comprar lo que necesita, a precios más baratos que en Estados Unidos".
En la década de los 90, poco después del derrumbe del mundo comunista y la desintegración de la Unión Soviética, que enviaba grandes subsidios al gobierno de Castro, se desató una demoledora crisis económica que el régimen llamó "período especial en tiempos de paz". Se abrieron algunas oportunidades de trabajo por cuenta propia e inversiones extranjeras, y se alentó el turismo internacional. Hacia mediados del año 2000, cuando el gobierno venezolano de Hugo Chávez hizo un compromiso de ayuda a La Habana, el castrismo dio marcha atrás a estas tímidas reformas y volvió a la fórmula de control total del estado sobre los medios de producción y servicios.
El resumen es simple. Los cubanos viven con menos de
un dólar al día.
La represión política nunca ha cesado.
